Celeste Vasina, violinista y compositora, creadora de Nina Vais.

A los 11 años aprox. su Mamá le dio a elegir un instrumento y Celeste eligió el violín porque veía ‘Party of Five’ y la protagonista tocaba el violín. Empezó con las clases y al mes dijo: ‘Voy a ser violinista’. Se flasheó instantáneamente. A los 11 escribía sus propias canciones en pentagrama. Se lo tomó muy en serio de muy chica, ensayaba de 5 a 6 horas por día. Tenía un permiso especial en el colegio para poder irse en las horas de gimnasia y practicar violín.

Sin dudas, profesores y familia vieron un don robusto, una naturalidad, y una clara vocación, y es por eso que el apoyo, la exigencia y los recursos dedicados a que Celeste sea la mejor violinista fueron altísimos. Empezando por ella misma, que siendo sensible, alegre y sociable a muy temprana edad se focalizó 100% en el violín con la rigurosidad y disciplina de un militar.

A los 16 entró a la orquesta de Radio Nacional, al año siguiente se presentó y entró como concertino a la orquesta de jóvenes del Teatro Colón (La figura más destacada que un violinista puede tener dentro de una orquesta), pero al haberse presentado fuera de la fecha oficial de audiciones su título era no oficial. En algún punto tuvo que cambiarse de colegio a uno de mitad de escolaridad, para poder dedicarle las horas necesarias al violín.

A los 19 se fue 2 meses a recorrer Europa. Cuando volvió eran las audiciones para el Colón, y su oportunidad dorada para tener su título oficial como concertino. Teniendo solo una semana para prepararse, venía de 2 meses de no tocar, se concentró 8 horas por día, se presentó y quedó. Pero le empezó a doler el brazo. Era una tendinitis terrible que le impidió tocar el violín, tuvo que dejarlo. Y haciendo los mil tratamientos posibles, no se curó en 3 años.

Después de un tiempo de un bajón anímico zarpado y de estar solo pensando en cómo curarse, decidió empezar a hacer otras cosas. Empezó a estudiar comunicación en la UCA, hizo un cuatrimestre de Artes en la UBA. Un día estando en la UCA (comunicación) agarró un folleto de Dirección de Orquesta y se anotó en la carrera y paralelamente en Producción musical. Digno de una chica 10, super exigente y disciplinada, si no iba a tocar el violín que era para lo que había nacido, se anotaría y haría dos carreras en simultáneo. A los 3 años de estudiar Dirección de Orquesta es que experimentó lo que era dirigir, estar al frente de una orquesta real y flasheó, se volvió loca. Se relajó y disfrutó de tal manera con algo nuevo y distinto que se curó la tendinitis y pudo volver a tocar el violín.

“Me pongo a tocar y soy yo total. Soy yo divertidísima. Cada vez que toco se me pone la piel de gallina, aunque toque la misma música, la euforia de la gente se contagia. Capaz voy a tocar re cansada, y salgo energizada. En ese momento siento que yo nací para esto. Toda mi parte limada y exigente desaparece, y ahí me divierto yo.”

 

La tendinitis fue su cuerpo diciendo basta. En algún momento se había dejado de oír, sumergida en la carrera que corría contra si misma por ser una violinista estelar, se sobre exigió y no se dio tiempo a pensar qué quería hacer con su talento, hacia dónde quería llevarlo, cómo volcarse en el mundo de la música.

Creemos que hay una sutil y subliminal responsabilidad y obligación/presión para quien tiene un talento tan claro y natural de hacer algo con eso. Y no solo algo, sino algo grande y representativo que esté a la altura de ese don. Todo esfuerzo por debajo de la excelencia, el renombre y los galardones, será interpretado como haber malgastado el don, haber fracasado. Una presión del entorno e interna, una exigencia muda, un ojo que evalúa constantemente. Que está controlando y midiendo tus esfuerzos y resultados hasta cuando dormís. Un monstruo parecido a este que nos tomamos la libertad de describir, es el que acompañó a Celeste durante años. That monster is dead now.

Terminó la carrera y pensó en hacer un master en dirección de orquesta, se puso a estudiar alemán para ir a estudiar en cualquiera de las 3 mejores escuelas de Berlín. Hizo un año intensivo de alemán, aplicó a las universidades y viajó para rendir el primero de tres exámenes de ingreso. Cada uno exigía estar encerrada estudiando por un mes. Llegó a dar el primero, y se dio cuenta que eso no era lo que quería, que no lo estaba disfrutando. No quería revivir al monstruo. Quería salir a vivir Berlín! Experimentar creando su propia música, conocer de aparatos y juguetes electrónicos.

Volvió en Agosto de 2015 decidida a componer su música. Hizo cursos de mezcla y producción y se inició en la aventura de un primer disco pronto a salir, y planea una gira por Europa en Julio/Agosto.

 

“Todos mis temas tienen citas escondidas a compositores académicos, como Mendelson, Vivaldi. Empiezo con algo clásico, eso me dispara la idea y lo transformo.”

 

 

¿3 características que hablen de vos? Sensibilidad, creatividad y exigencia.

¿Desde dónde haces tu música? Desde un juego total. Me divierto mucho haciéndolo. No pienso mucho cuando lo hago. Sí me importa que sea algo divertido y bailable.

¿Un gran desafío? Reencontrar mi camino después de no poder tocar. Después de esa crisis, encontrar y reconectar con mi verdadero deseo.

 

“Tuve algo medio existencial en esa crisis, decía: “Pará, la vida es estar encerrada tocando?. La noción del tiempo, yo tenía una obsesión con el tiempo, con la cantidad de horas que tenía que estar estudiando y tocando. Fue un despertar. Estaba un poco equivocada. Estaba 100% enfocada en ser excelente violinista.”

 

¿Un buen consejo que te hayan dado y quien te lo dio? Me han dado un millón buenos. Pero mi papá me decía “divertite” cada vez que me bajaba del auto para una clase, una audición, fuera donde fuera “divertite”.

¿Un ritual? Tomo agua caliente con limón y rallo el carozo de un palta, todas las mañanas.

¿Un motivo de malhumor? La pérdida de tiempo.

¿Qué super poder te gustaría tener? Viajar en un segundo.

¿Tu mejor programa? Involucra amigas seguro y risas, el teatro, una peli, un viaje, arte.

¿Un libro? ‘El zen del arte de tiro con arco’ cuenta como en toda disciplina, en lo que sea que hagas, primero está la respiración, la concentración, y llega un punto donde tu cuerpo no hace ningún esfuerzo, y todo es un solo movimiento y ni siquiera estas pensando.

¿Qué es el éxito para vos? Estar viviendo de lo que te divierte hacer y llegar a mucha gente.

¿Y la creatividad? Hay una frase que dice ‘La Creatividad es la inteligencia jugando’ Creo que está totalmente ligada al juego, a dejar libre la imaginación, a la intuición.

¿Alimento Creativo? Escuchar música, y viajar. Viajar es el alimento más poderoso.

¿Cómo te malcrías a vos misma? Sushi y Netflix.

¿Una joyita de Netflix? Vis a Vis.

¿Una artista que admires? Grimes. Usa aparatos, canta, se disfraza y se produce a ella misma.

 

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