Adry Balbo. Artista urbana y actriz.

Adry nos recibe un mediodía en su casa de San Isidro, con tiempo y ganas. Adry es luminosa y a la vez habla muy ‘en castellano’ y nos cuenta con mucha fluidez lo que fue su vida hasta ahora. Sin dudas la caracteriza el esfuerzo y lo ‘laburante’ que siempre fue. Pero habla de eso con mucha calma, y resaltando la felicidad que le dio a lo largo de los años lograr objetivos propuestos, cumplir sueños. Como también en sus obras se ve reflejado, Adry es una mujer “bella y fuerte”, al igual que su mamá y su hermana sin dudas. 

 

“Vengo de familia de artistas, mi hermano es músico, mi hermana es bailaora y canta. Siempre en mi familia nos impulsaron a hacer lo que queríamos hacer, se hacía teatro, baile…siempre hubo mucho eso. Que era un tema porque venimos de una clase media-baja”

 

Adry nos cuenta que sus padres siempre laburaron mucho para que ella y sus hermanos pudieran estar bien, y hacer lo que tenían ganas de hacer. Su mamá tenia un trabajo de día y otro de noche, y su papá como taxista, se rompían el lomo para que los chicos pudieran hacer actividades como arte, baile, etc. Esto ve nítidamente en Adry, que sabe agradecer y trabajar a partir de las oportunidades que le son dadas, con mucha pasión y ganas. 

Adry es de zona Oeste, Ciudadela. Se anotó en el secundario Rogelio Yrurtia, hizo el bachiller y en simultaneo el Magisterio de Bellas Artes con media beca que le consiguió su mamá. Adry quería estudiar Educación Física, pero por una cuestión de costos no se pudo. Su mamá viendolá dibujar le dijo ‘Por qué no probas una escuela de arte?’

 

 

Además de arte, Adry hacia patín artístico y competía para Velez. Después de ir doble turno al colegio, entrenaba. No paraba. Y cuando no era patín, se anotaba en clases de piano, teatro o lo que fuera. Una esponja ávida de nutrirse y aprender, de alimentar su ser artista.

 

“Terminé el secundario y me pasó que me agoté. Me recibí de maestra de plástica, dejé todo y me fui a las tablas: al teatro, a la danza, al canto. Y pasaron 6 años en que no agarré lápices, cerré todo en una caja.”

 

Adry a la semana de terminar el colegio se puso a trabajar en un local de ropa como vendedora en Capital, metía dos horas de viaje por día, y con su sueldo se pagó su primer book de fotos, y con eso empezó a ir a castings. Ya era mayor de 18 años, ya podía firmar sus propios contratos. Empezaron a salir publicidades, y en una publicidad ganaba lo que en un mes como vendedora. Llegó el día en que pegó dos o tres comerciales en un mes, y dijo ‘es ahora’, y renunció al local para dedicarse a full a eso. Cumplió uno de sus sueños adolecentes que fue laburar con Cris Morena para Casi Angeles.

Adry en su vida se mudó 22 veces, y decía: “El día que pueda me compro mi casa”. A los 19 su hermana sacó un crédito a su nombre y adry pagaba las cuotas por la compra de su casa en Mataderos.

Más adelante, en el transcurso de dos años, su madre y sus dos hermanos se fueron a vivir a España. Su hermana se casó y tuvo un hijo allá, y su mamá se fue persiguiendo a su nieto y  a sus ganas de siempre de ser peluquera. Estudió de grande y hoy tiene junto a su hijo y su tía, una peluquería en España.

 

 

Volviendo a su pintura, esta reapareció cuando viviendo en Rosario con un novio, en una pausa de los comerciales y la actuación de Buenos Aires y buscando que hacer allá, volvió a dibujar. Y ahí resurgió todo.

 

“No podía creer. Que después de 6 años, estaba todo ahí. No lo perdés. Volví a pintar, a transitar… a ver qué pasaba con oleos, con texturas, con colores. Recién hace 2 años y medio entendí por donde era, empecé a fusionar: Viajé a Panamá, y dije: ‘Che que pasa si empiezo a dejar huellas y esto lo comparto con la gente’. Mi embole era estar encerrada en el taller con mis cosas, me gusta compartir, y abrir y charlar y mostrar. En el casco antiguo de Panamá, pedí permiso para pintar una pared, tenía un boceto, compré pinturas. Empezaron a caer chiquitos de la calle, y los invité: ‘¿Quieren que les enseñe y lo trabajamos juntos?’ Dije, esto es por acá. La gente se re copaba, le traía comida a los chiquitos. Todos los dias hasta hoy, suben fotos con ese mural. Algo que yo pensé que estaba en una pared ahí, empezó a girar. La gente saca una foto, la comparte y cuenta lo que le pasa con el mural.”

 

“A partir de ahí, tomé clases de muralismo con Martin Ron, y entendí que el muralismo es tu idea de arte, la idea de arte del otro, y la pared. Y cuando lo terminas, en parte deja de ser tuyo.  Y entendí la importancia de trabajar en equipo, que me encanta”.

 

Resaltamos en Adry, su compromiso con el aprendizaje, con dejarse atravesar por lo nuevo, por el estímulo, por el conocimiento y las nuevas experiencias artísticas, y por lo que el otro tiene para entregar y compartir.

Actualmente está con un proyecto social llamado ‘Identificarte’ que consta de llevar el arte urbano a las villas. A diferencia de que pinten los artistas solos, la propuesta es que pinten también los chicos del lugar. Arrancaron el año pasado en la CAVA, junto con los chicos del barrio pintaron la escuela inspirados en la flora y fauna de la reserva ecológica.

 

 

“A veces empiezo a pintar sin un boceto y no se qué va a quedar de eso, y es el animarse. Capaz transitas cierta parte oscura tuya y la volcás ahí también, sin pensarlo demasiado, darle bola a lo que te está pasando”.

 

¿Desde dónde creas?  Desde la intuición, desde los sentimientos. De lo primero que se me viene.

¿Cómo te describís como artista? Impulsiva y sin filtro. Pido perdón y no permiso en cuanto a eso.

¿Cómo ves el arte en la nueva generación? Es más fluido, mas descontracturado. Los chicos hoy por hoy, nacen con otra sensibilidad y lo toman de un lado más natural. Lo veo en mis sobrinas que tienen 6 y 3 años. Veo que ya nacen con esto del ‘todos’, hagamos en equipo.

 ¿Momento del día más creativo? La noche. Definitivamente. Si bien soy re diurna y me encanta la luz, hay algo de la calma de la noche… algo energético.

¿Mito derribado? Este de que ‘con el sudor de tu frente… que hay que sufrir’ No. Me parece que hay que transitar el camino de disfrutar y hacer lo que uno le gusta. Me parece que ese es un mito, que prescribió algo de otra generación, hoy por hoy es totalmente diferente.

¿Un buen consejo que te hayan dado? ¿Y quién te lo dio? Cuando laburaba de vendedora, la que era mi encargada me dijo: “Hagas lo que hagas, hacelo bien. Da todo de vos. Si juntas basura, junta basura con la mejor de las energías, y hacelo a fondo” y eso me quedó grabado. Y es verdad, hagas lo que hagas, hacelo a fondo que el resultado va a ser reflejo de eso.

¿Un rasgo de nuestra generación que te cope? El quiebre en la forma de ser. Ya no somos tan individuales, somos más equipo.

¿Palabras que te gusten decir? Gracias. Y ‘Si lo crees lo creas’.

¿Cómo te describirías en 3 palabras? Intensa, apasionada, y un poco caprichosa.

¿Qué consejo le darías a tu yo a los 15 años? Que pierda el miedo. Tuve tanto miedo al que dirán, la aceptación, pertenecer a un grupo. Que pierda el miedo a todo.

¿Artista que admires? Admiro mucho a Picasso. Hacía cosas increíbles y pudo romper… más en esa época, y deformar todo y armar un propio lenguaje.

¿Si no te hubieses dedicado a esto, qué crees estarías haciendo? Sería cantante.

¿Qué se te viene a la cabeza cuando digo: Juventud, Creatividad, Hacer, emprender? Se me viene a la cabeza un equipo de gente, confianza, que cada uno confíe en el otro… y una casa gigante, una comunidad.

¿Algo que no puedas dejar de acumular? Botellas de vidrio, con esto de reutilizar todo, de no generar basura.

¿Qué te enamora o inspira? El tener en mis manos una herramienta de comunicación. Desde los sentimientos, sea lo que sea, lo que veas, algo te va a generar. Me inspira transmitir.

 

Foto perfil: Igor Palotay

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